El fruto de un sueño familiar que convirtió el amor por Loja y su naturaleza en un refugio de paz, descanso y hospitalidad inolvidable.
A inicios de los años 90, el matrimonio lojano conformado por Amable Vivanco y Luz Balcázar visualizó una necesidad vital: brindar un hospedaje cálido, cómodo y de alta calidad para todos quienes visitaban esta hermosa ciudad andina.
Con trabajo incansable, profunda fe y un inmenso amor por su tierra, decidieron apostar por el turismo como motor de desarrollo para Loja, construyendo un hotel familiar que llevara con orgullo el nombre de nuestro ícono natural más preciado: el Parque Nacional Podocarpus.
“Un lugar concebido para reflejar la nobleza, la calidez y el espíritu acogedor de la gente lojana.”
— Legado Vivanco Balcázar
Nace la idea de edificar un refugio turístico de calidad superior inspirado en la biodiversidad lojana.
Inicia la construcción física del hotel tras años de minuciosa planificación y dedicación total.
El 6 de julio de 1998 abre sus puertas con 28 habitaciones para viajeros de todo el país y el mundo.
Ampliación a 52 habitaciones modernas, incorporando nuevos salones y servicios de primer nivel.
Hoy en día, el Hotel Podocarpus es mucho más que una edificación hotelera: es el fruto vivo de un legado familiar construido día a día con vocación de servicio. Un espacio donde el confort moderno se une con la tradición de nuestra tierra. “Un lugar que no solo te recibe... te hace sentir parte de su historia.”
Somos orgullosos promotores de la cultura, la música, la gastronomía típica y los encantos naturales de nuestra provincia.
Brindamos un trato cercano, respetuoso y amable, procurando que cada estancia sea tan cómoda como estar en el propio hogar.
Instalaciones seguras, generador eléctrico continuo 24/7, parqueadero monitoreado y agua caliente permanente en todas las habitaciones.
Te esperamos con los brazos abiertos para brindarte el descanso que mereces en tu próxima visita a la centinela del sur.